Team Building

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Soft Skills: Las habilidades necesarias para liderar en el mundo de hoy.

Soft Skills: Las habilidades necesarias para liderar en el mundo de hoy.

Las habilidades blandas, o Soft Skills como se las conoce actualmente, son un conjunto de capacidades generadas en la parte emocional de nuestro cerebro. Son habilidades de gestión emocional, tanto interior (gestión de mí mismo) como exterior (gestión de las relaciones).

Podemos decir que quienes buscan manifestarlas producen un alto rendimiento de sus capacidades emocionales, ya que buscan continuamente, tanto en su esfera profesional como personal, la manifestación de la mejor versión de sí mismos, y desean igual manifestación en las personas que les rodean.

Esta “mejor versión” está directamente conectada con la idea de responsabilidad (entendida como capacidad de dar respuesta). Buscar continuamente dar las respuestas  más adecuadas a los eventos que nos presenta cotidianamente la vida, sean del orden que fueren.

A diferencia de las Hard Skills, que presentan saberes técnicos, y cuyas funciones residen en los cerebros motriz e intelectual; las Soft Skills nos ofrecen saberes relacionales: generar las condiciones necesarias para obtener el máximo rendimiento de los demás, igual que un entrenador deportivo intenta hacer con su equipo.

Un líder es quien se esfuerza en desenvolverse de esta manera. Aunque obviamente, quien quiera orientar a otros (fuera), primero deberá conseguirlo consigo mismo (dentro).

“Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional” afirmaba Howard Gardner en una entrevista en La Vanguardia, hace un par de años. Explicaba que los saberes técnicos pueden llevarte a ser un trabajador productivo pero nunca excelente, ya que te mantienen en una esfera individualista, egoica, donde “los demás” no son de interés para ti.

La puerta que conduce del Yo al Nosotros se abre con la llave de las habilidades blandas: cuando descubres el gozo extraordinario de ser útil a los demás y dejas de perseguir solo metas materiales individualistas, cuando la satisfacción de ver feliz a un colaborador te llena tanto o más que cerrar un nuevo contrato.

Los valores contenidos en las soft skills conducen a metas vitales para todo ser humano: La plenitud, la paz, la felicidad; y el deseo sincero y profundo de que todo ser humano consiga disfrutarlos también. Esto es la excelencia humana, que incluye la excelencia laboral.

 

 

Las alas del error

Las alas del error

“Errar es humano, perdonar es divino” la frase de Alexander Pope es un buen punto de partida para comprender las grandes posibilidades que puede ofrecernos el cometer errores. Pope dice que errar es parte inherente de nuestra condición humana (de momento dejemos de lado la parte divina). No dice que sea bueno o que sea malo; simplemente dice que es propio de nuestra naturaleza cometer errores. Así que podemos estar tranquilos, cometer errores es algo natural para todos nosotros.

Pero sucede a menudo que no lo queremos asumir. Lo negamos, lo ocultamos, lo justificamos, lo camuflamos o intentamos pasárselo a otro. Como si fuese yo el único que los cometiese o, peor aún, como si fuese un apestado por cometerlos. Esto sucede por algo muy sencillo de comprender: el paradigma premio – castigo en el que fuimos educados desde muy pequeños. Nos enseñaron que el error es malo y nos castigaban por ello.

Cuando actuamos así estamos negando nuestra condición pretendiendo ser algo que no somos, esquivando nuestra responsabilidad y desperdiciando oportunidades maravillosas. Mi error, como parte natural de mi existencia, me da la oportunidad de verme en él cómo en un espejo, ofreciéndome la posibilidad de mejorar mi propia versión.

A través de él puedo observarme y aprender. Puedo desmenuzar el evento que contiene ese error y chequear qué distracciones hubo para que se produjera, qué lagunas de conocimiento se evidenciaron para llegar a él y muchos otros datos que pueden impulsarme al desarrollo, al crecimiento.

Cuando frente a mí mismo, sin emitir juicio alguno, soy capaz de verme en el error aceptándolo con valentía, y acto seguido, narrarle a mi mente cómo hubiera sido la secuencia vivida de manera adecuada, de manera fecunda; estaré generando nuevas conexiones neuronales, o sea nuevas posibilidades, nuevas respuestas, nuevos inshigts. De esta manera podremos honrar el error cometido utilizándolo a favor de nuestro proceso auto-educativo, no permitiendo que se haya producido en vano. Entonces podremos decir que errar… es divino.